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A partir de mañana, el país anfitrión de la conferencia asumirá la coordinación de las conversaciones, buscando puntos de convergencia en torno al documento "El Futuro que Queremos". Sin embargo, el representante de la secretaría general de la ONU, Nikhil Seth, admitió que es posible que algunos temas importantes recién sean resueltos por los jefes de Estado, porque "el tiempo es nuestro mayor enemigo". Según Seth, hasta anoche, los delegados de 193 países sólo habían alcanzado consenso en torno a un 28 por ciento del texto, y persistían divergencias graves en torno a los medios de implementación (financiamiento y transferencia de tecnología) de los compromisos a ser asumidos por los países para cambiar el actual modelo de desarrollo hacia una "economía verde". Otro obstáculo a un acuerdo se refiere a la exigencia de los países del G77 de incluir una reafirmación de todos los compromisos asumidos por las naciones industrializadas en la Cumbre de la Tierra de 1992, entre ellos los de destinar un 0,7 por ciento de su Producto Bruto a la ayuda al desarrollo y de asumir la mayor parte de los costos del esfuerzo por solucionar los problemas del planeta. "Los países en desarrollo consideran que todos los principios de Río 92 (Cumbre de la Tierra) deben ser reafirmados y esto probablemente será decidido en la reunión de más alto nivel", expresó Seth. La dificultad en alcanzar un consenso sobre estos temas llevó los países en desarrollo que conforman el G77 a retirarse de la mesa de negociaciones sobre "economía verde" ante la falta de un compromiso de los países ricos de financiar el programa de acción hacia el desarrollo sostenible. "El G77 decidió retirarse de la mesa de negociaciones ante la amenaza de que desapareciera el capítulo (del documento final) sobre medios de implementación de los compromisos, y elaboró un texto que propone mecanismos de financiación y de transferencia de tecnología", dijo el jefe de la delegación de Bolivia a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, René Orellana, citado por la agencia de noticias DPA. Según el ex ministro boliviano de Medio Ambiente, la decisión del grupo se debió a que se detectó un intento de los gobiernos industrializados de "eliminar todos los compromisos asumidos por los países ricos" en la financiación de los programas de desarrollo en las naciones más pobres, incluso los asumidos hace dos décadas, en la Cumbre de la Tierra realizada en Río en 1992.
|| Fuente: (Télam)
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