Abuelas de Plaza de Mayo: 43 años de lucha por la restitución de la identidad

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La organización cumple 43 años desde su fundación en plena dictadura cívico militar. Los nietos recuperados son fruto del trabajo de hormigas, día a día, hora tras hora, enfrentando al terrorismo de estado primero y la ausencia de justicia después.

“Desde que comenzó la pandemia -dice desde Abuelas-  hemos despedido a varias compañeras que fallecieron sin poder abrazar a sus nietas o nietos. Necesitamos el acompañamiento de la sociedad para encontrar a las y los que faltan. Mientras no aparezcan, sus hijas e hijos –nuestras bisnietas y bisnietos– también verán vulnerado su derecho a la identidad y desconocerán su historia. El delito de la apropiación no cesa hasta que se restituye la verdad y se libera a sus víctimas del tormento que padecen desde la cuna, cuando fueron separados violentamente de sus madres cautivas en centros clandestinos de detención y exterminio”.

“No hay forma de medir los estragos de la apropiación en la subjetividad y en el cuerpo. Pero lo que sí sabemos las Abuelas es el efecto reparador de la restitución. Han sido todos casos distintos los 130 que hemos resuelto hasta ahora, sin embargo, en todos ellos hubo un alivio para la nieta o nieto y para su familia, después de años de sufrimiento.

Como comunidad no podemos seguir avalando las existencias fantasmales de personas privadas de su nombre real y de su genealogía. Hasta que no se les devuelva su verdad, estaremos perpetuando el terror de que se cometió contra ellos y sus familias. Por eso es tan importante que las parejas y los entornos de quienes dudan de su origen, los ayuden a acercarse a Abuelas.

Somos mucho más que una organización civil. Somos una red de afectos con ramificaciones en todo el mundo, porque nuestras nietas y nietos también pueden estar en cualquier parte, tal cual se ha demostrado. Hay múltiples formas de contactarse con Abuelas y mucha gente dispuesta a apoyar con amor y profesionalismo en ese camino.

Cuando la última Abuela haya partido, algo que sucederá inexorablemente, la búsqueda continuará. Pero el momento es hoy, la verdad no puede seguir esperando. El delito de la apropiación se está trasladando a una nueva generación. No lo podemos permitir. Nuestra democracia tiene esta deuda aún: la de cientos de ciudadanas y ciudadanos que transitan sus vidas con una identidad falsa e impuesta por el terrorismo de Estado. Luchemos todas y todos para terminar con este crimen de lesa humanidad”.